domingo, 7 de octubre de 2012

Desigualdad Social en el AMBA, la cuestión vivienda y las villas

Desigualdad Social en el AMBA

El AMBA, es por antonomasia la región más poblada del país y se estima habiten cerca de 13,5 millones de habitantes, sobre un área reducida de al rededor de 2.681 km², lo cual serían en términos técnicos al rededor de 5035 habitantes por km². Sin embargo, la distribución población territorio esta sesgada en función del valor de los mismos y de la capacidad de adquirir vivienda de la población, a su vez, la concentración de oferta de mercado laboral dentro del AMBA y en sus centralidades, obliga a las personas a instalarse en las cercanías de sus respectivos trabajos, sin embargo, la distribución desigual del ingreso es el principal obstáculo a lograr adquirir una propiedad por lo que produce un crecimiento de los asentamientos precarios y villas de emergencia. En términos generales, el principal problema que deviene de la desigualdad social es el problema habitacional en el AMBA, el cual cada vez se profundiza cada vez más al polarizarse socialmente las urbanizaciones.

(vista de la villa 31)

En la Buenos Aires Metropolitana (BAM), a partir del ultimo tercio del siglo XX, se está produciendo una de las peores situaciones socioterritoriales de su historia: 1) una mayor polarización en términos sociales (si bien en la última década crece el sistema productivo, no ha mejorado en igual medida en términos de distribución) y 2) unaoferta de bienes y servicios urbanos fuertemente segmentada. Esto ha generado que a partir de la caída del modelo sustitutivo de exportaciones, a fines de los ´60, vienen creciendo ostensiblemente los niveles de la desigualdad en la ciudad de Buenos Aires, cabecera metropolitana (Abba, A. P., Furlong, L., Laborda, M. y Susini, S., 2011).
Un rasgo visible de esta tendencia es que la población viviendo en villas y asentamientos precarios ha pasado del 1,2 al 5,7 % entre 1960 y el 2010, con la única alteración de la trayectoria marcada por la erradicación forzada de las villas durante la dictadura militar entre 1976 y 1983, que las expulsó al suburbio.
El soporte biofísico de la ciudad metropolitana es incapaz de resolver una demanda de suelo urbano accesible económica y físicamente que resuelva la ecuación de movilidad de los trabajadores urbanos que se incorporan al mercado laboral. En el período precedente de metropolización, que tan bien explicara Horacio Torres, las “políticas urbanas implícitas” (transporte público subsidiado, crédito hipotecario accesible, autoconstrucción, etc.) acompañaron el proceso de crecimiento poblacional emergente con la expansión y densificación combinada del área urbanizada,
El sistema de transporte ferrocarril–colectivo, de carácter público, habilitaba la expansión del suelo urbano para asentamientos populares en la primera y segunda corona de partidos que rodean la ciudad de Buenos Aires. Eso produjo una fenomenal expansión del suburbio, que permitió acceder a la vivienda y facilitó el ascenso social a miles de familias provenientes del interior del país y de países limítrofes en busca de oportunidades laborales.
En la situación actual, si bien algunos rasgos son semejantes, la matriz metropolitana impresa en los ´90 sigue reproduciendo la desigualdad urbana basada en el incentivo al transporte automotor individual, privilegiando la inversión en autopistas, productos residenciales de alto target con el formato de urbanizaciones cerradas y nuevas centralidades semipúblicas y selectivas que compiten y empobrecen la oferta en los centros tradicionales de acceso universal a cielo abierto.
En ese modelo, sin oferta de suelo para la residencia popular y sin créditos accesibles para los sectores bajos y medios, emerge un creciente segmento de excluidos del mercado habitacional, que se manifestó fuertemente en los últimos períodos analizados. Siendo el más visible el de los grupos más precarizados, que son además explotados por un submercado de oferta de alquiler en los propios asentamientos precarios y buscan alternativas más dignas que no los obliguen a perder sus oportunidades laborales y el acceso a los servicios (Kelly Olmos, 2010).
Desde este abordaje del problema, se hace necesario torcer la desigual matriz urbana vigente (que no deja de encontrar nuevas variantes para reproducirse) para acompañar este proceso de mejoramiento de la actividad económica. Se requieren, además de las iniciativas de tipo normativo, actuaciones en el soporte territorialampliando la oferta pública de movilidad, las redes de infraestructura de saneamiento y energía y los equipamientos de bienes y servicios colectivos, recuperando y expandiendo la red de centros tradicionales que estructuraron el suburbio que creció durante la primera mitad del siglo XX.

Fuente: Observatorio Urbano Local- Buenos Aires Metropolitana 2011

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